domingo, 31 de marzo de 2013

Abril, mes de la lucha contra el cáncer infantil



Generalmente los factores que desencadenan el cáncer infantil no coinciden con los que lo desencadenan en los adultos, como el hábito de fumar o la exposición a toxinas medioambientales. En la mayoría de los casos, los cánceres infantiles se desarrollan a raíz de mutaciones (o cambios) no heredadas en los genes de unas células que todavía están en proceso de crecimiento. Puesto que estos errores ocurren al azar o de forma impredecible, no hay ninguna forma eficaz de prevenirlos.
Es posible que el médico pediatra detecte algunos de los primeros síntomas del cáncer en la revisión médica periódica de un paciente, aunque algunos de estos síntomas (como fiebre, ganglios linfáticos inflamados, infecciones frecuentes, anemia o moretones) pueden confundirse con otras infecciones y afecciones que son mucho más frecuentes que el cáncer, por este motivo, es lógico que tanto los pediatras como los padres sospechen otras enfermedades propias de la infancia cuando aparecen los primeros síntomas de cáncer y por ello en ocasiones sea difícil hacer un diagnóstico temprano.
Una vez diagnosticado el cáncer, es importante que los padres busquen ayuda para su hijo en un centro médico especializado en oncología pediátrica (tratamiento de cáncer infantil) para iniciar lo antes posible el tratamiento el cual en cada caso dependerá del tipo de cáncer, así como de su agresividad, lo extendido que esté y la edad del niño.
En la medida de lo posible es recomendable que los niños mayores que padecen cáncer participen activamente en su propio tratamiento, se les debe proporcionar información sobre su tipo concreto de cáncer y sus efectos, utilizando un lenguaje adaptado a su edad y nivel de comprensión. En el caso de los niños pequeños (menores de 4 años) basta con explicarles que están enfermos y necesitan medicinas para mejorar, cualquiera que sea la edad del niño enfermo, la meta consiste en evitar el miedo y las confusiones.
Sustituir el miedo, la ignorancia y la confusión por empatía, comprensión e información es una meta fundamental en el proceso de ayudar a un niño con cáncer a afrontar la enfermedad.

¡Informémonos, difundamos y cuidemos a nuestros pequeños!

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